Entre 1988 y 1993, Ayrton Senna y Alain Prost llevaron la rivalidad en Fórmula Uno a un nivel de intensidad nunca visto, combinando genialidad al volante, choques en pista y guerra psicológica fuera de ella.
Senna y Prost en el McLaren MP4/4 de 1988
No fue solo una lucha por victorias: fue un choque de personalidades, estilos y filosofías de carrera. Senna, el guerrero visceral y espiritual; Prost, el calculador frío y cerebral. En el centro, la máxima categoría del automovilismo se convirtió en escenario de una historia digna de novela.