De compañeros de karting y amigos inseparables a enemigos declarados en la Fórmula Uno. Entre 2013 y 2016, Lewis Hamilton y Nico Rosberg protagonizaron una de las rivalidades más intensas y tensas de la era moderna, que terminó con un campeón inesperado y una amistad rota para siempre.
Lo que empezó como un sueño compartido en las pistas juveniles terminó siendo un campo de batalla dentro del equipo más dominante de la Fórmula Uno. Mercedes se convirtió en el epicentro de una guerra psicológica y deportiva que dividió al paddock y dejó cicatrices imposibles de borrar.