El neerlandés apareció en el momento justo y arrebató el primer puesto a Norris, cuando parecía que McLaren tenía todo bajo control.
La clasificación en el Templo de la Velocidad fue pura tensión: Mercedes soñaba con la pole gracias a un brillante Russell en la Q1, pero Verstappen sacó toda su jerarquía en Q2 y Q3 para llevarse el mejor tiempo. McLaren confirmó su gran presente y Ferrari decepcionó frente a su gente.